domingo, 4 de agosto de 2013

Análisis de los tappone

Después de mucho devanarnos los sesos para contentar a casi todos los expedicionarios, minimizar los traslados en coche y maximizar las horas de sufrimiento, se ha diseñado el siguiente calendario de etapas, siempre supeditado a los caprichos del tiempo atmosférico. 

El recorrido de la primera etapa consiste en el famoso Sella Ronde, un corto trayecto de 55 kilómetros que incluye cuatro subidas. Partiremos de Colfosco para afrontar el Passo di Campolongo, una subida llevadera, cuyo descenso nos llevará hasta Arabba. Encadenaremos las subidas al mítico Passo Pordoi y al Passo di Sella, dos puertos que se coronan por encima de los 2.200 metros de altitud. En Plan de Gralba arranca la última subida del día, el Passo di Gardena, por su vertiente menos exigente. Desde la cima, descenso largo hasta Colfosco.

La segunda etapa nos deparará la subida al temible Passo Fedaia, mundialmente conocido por la Marmolada,que es el nombre de la montaña que este paso bordea. Previamente, con los cereales aún pujando por bajar al estómago, habremos subido el Passo di Valparola. Desde la cima de la Marmolada hasta la ducha, sólo nos quedarán el Passo Pordoi y el Passo di Campolongo, esta vez en sentido contrario al día anterior. El kilometraje previsto para esta etapa, 107 kilómetros.

Los poco más de 130 kilómetros de la tercera etapa transcurren íntegramente por los parajes al suroeste de Colfosco. Con las arrugas de las sábanas aún en las piernas subiremos el Passo di Gardena, descenderemos hasta Ortisei, subiremos el breve Passo Pinei en busca del no tán breve Passo Nigra, cuya cima encadenaremos con el Passo di Costalunga. Con cien kilómetros en las piernas llegaremos a Canazei, donde comienza la subida al Paso di Sella, cuyos primeros kilómetros comparte con la subida al Passo Pordoi. Tras un nuevo paso por Plan di Gralba, el Passo di Gardena se interpondrá entre nosotros y el merecido descanso.

La cuarta y última etapa con salida y llegada en Colfosco tiene miga. Comenzamos descendiendo hacia el norte, en dirección a Brunico. En San Martino in Badia, al igual que sucede en los cuentos de Elige tu propia aventura, podremos optar por: a) subir el Passo Furcia y, si en la cima de este puerto nos posée el espíritu de Pantani, hacer una visita al Plan de Corones, para luego volver a San Martino in Badia, o b) hacer caso a los menos hombres del grupo, ahorrarnos sufrimiento innecesario y subir directamente el Passo delle Erbe, cita obligada del día. Desde la cima del Erbe, descenso hacia Ortisei y, sorpresa, nueva subida al Passo di Gardena, y van cuatro.

El viaje es corto, el tiempo apremia y, por lo tanto, no hay jornadas de descanso que valgan, así que, tras finalizar la cuarta etapa, el Dolomiti 2013 Team se trasladará hacia Cortina d'Ampezzo. 

La quinta etapa, con salida y llegada en Cortina d'Ampezzo incluye tres subidas, el Passo Giau por su vetiente menos empeñativa, el Passo di Falzarego y, como colofón, la subida a las Tres Cimas di Lavaredo, si conseguimos vencer la tentación de no quedarnos en Cortina.

La sexta etapa, que tendría lugar el día del Señor, es corta pero intensa. 110 kilómetros que incluyen las subidas al Passo Cibiana, la subida-bajada cronometrada al Passo Duran, que no es estrictamente necesaria para completar la etapa pero que subiremos al clásico grito de "A que no hay güebos" [Fin de la cita], Forcella Staulanza y el coco, el Passo Giau por la vertiente de Selva di Cadore. ¿Nos quedarán ganas para un segundo Tres Cimas di Lavaredo?

Probablemente nos sobren ganas y fuerzas, que para eso somos superhombres, pero el traslado a Bormio esa misma tarde nos lo impedirá. 

Bormio nos reserva dos auténticos tappone. El lunes nos enfrentamos al mítico Mortirolo, o Passo di Foppa, donde quizás veamos a Mr. Cerdeño claudicar y meter el 23, y el Passo di Gavia, con el que tengo una cuenta pendiente. Pudiera parecer que con estas dos subidas habremos tenido suficiente, pero aún quedará la ascensión final al alberge en Ciuk, una subida de seis kilómetros no puntuable, pero muy propicia para las chamartinadas.

Como colofón al viaje, la octava y última etapa tiene como único protagonista al puerto de todos los puertos, el Passo dello Stelvio que, con sus 2.758 metros es la Cima Coppi del viaje y puntua doble en el ranking de chamartinadas. Como mandan los cánones, lo subiremos por las dos vertientes. 

Quedan fuera del recorrido las subidas al Monte Crostis, el Zoncola o el Passo di San Pellegrino, pero estamos sujetos a unas fechas ajustadas y a una existencia limitada de pasta y cerveza en la región del Véneto.

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